Cuidado de los ojos
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Publicado el 12.12.2025 · Editado el 24.08.2026A pesar de todos sus encantos, los ojos de los gatos son delicados y en absoluto inmunes a las enfermedades.
Aunque los ojos de un gato no necesitan un mantenimiento particular, debes estar preparado para cualquier contratiempo. El primer síntoma de que hay un problema en sus ojos es un lagrimeo constante. Puede haberle entrado polvo o alguna partícula extraña y que haya desembocado en una infección; o puede haberse obstruido el conducto nasolacrimal. Esas obstrucciones pueden ser temporales y no son peligrosas pero requieren de tu cuidado y atención. De hecho, algunos gatos de raza -como los Persas- tienden a tener problemas en los lagrimales y es necesario una vigilancia diaria.
Lo aconsejable es limpiar sus ojos y las legañas acumuladas cada dos días. Para quitárselas, basta con pasar un algodón humedecido con agua o suero fisiológico, tratando de quitar todo lo posible. La mejor forma de hacerlo es moviéndolo siempre alrededor de los ojos, sin llegar a tocar el globo ocular. No obstante, si el lagrimeo es excesivo o hay enrojecimiento, deberás consultar inmediatamente a tu veterinario de confianza.
Los gatos también poseen visión binocular, de manera que el campo de visión de un ojo siempre quedará cubierto por el otro. Esta característica permite una visión en tres dimensiones para juzgar la distancia, profundidad y tamaño de lo que les rodea.
Las habilidades oculares de los gatos no aparecen hasta las doce semanas. De hecho, abren los ojos entre los 7 y los 14 días de vida.
Se ha descubierto que los ojos de los gatos distinguen los colores mejor que los perros, ya que su retina contiene más conos y bastones.
La sensibilidad a la luz es seis veces superior a la del hombre, de ahí que los gatos puedan ver en la oscuridad. Detrás de su retina poseen un tejido reflectante llamado tapetum lucidum que logra aumentar entre 30 y 50 veces cualquier rastro de luz.
Los gatos también poseen visión binocular, de manera que el campo de visión de un ojo siempre quedará cubierto por el otro. Esta característica permite una visión en tres dimensiones para juzgar la distancia, profundidad y tamaño de lo que les rodea.
Las habilidades oculares de los gatos no aparecen hasta las doce semanas. De hecho, abren los ojos entre los 7 y los 14 días de vida.
Se ha descubierto que los ojos de los gatos distinguen los colores mejor que los perros, ya que su retina contiene más conos y bastones.
La sensibilidad a la luz es seis veces superior a la del hombre, de ahí que los gatos puedan ver en la oscuridad. Detrás de su retina poseen un tejido reflectante llamado tapetum lucidum que logra aumentar entre 30 y 50 veces cualquier rastro de luz.